Los que estudiamos derecho repetimos que hay dos bibliotecas: “una dice que si, otra que no”, como manera de justificar lo impredecible de los fallos.

El derecho no es una ciencia exacta. En nuestro país ya no sé siquiera si es una ciencia, me inclino más por un negocio.

En la Argentina de hoy todo, absolutamente todo, cae en esa lógica.

Dos Argentinas que no terminan nunca de encajar la una en la otra.

La maldita grieta divide lo inimaginable.

En diciembre nos mantenía unidos la Selección Nacional de Fútbol, una sola bandera al grito de gol. Pero duró lo que duran las buenas noticias, hoy estamos a menos de tres meses de la división más pelotuda que jamás imaginé: si la del 86 fue más o menos que la del 78 comparada con la del 22.

Y como si fuese poco, si Messi se sacó una foto con Macri y no con Alberto (el primero un busca que juega en todas las canchas). Como diría la más coherente de las incoherentes Moria: colgándose de las tetas de lo que encuentra.

Todo ello regocija al punto del orgasmo a los periodistas de TN y La Nación+.

Caminantes en el arte de no mojarse bajo un chaparrón.

No saben vivir sin dividir, tal vez con eso aumentan sus honorarios o cobran de dos ventanillas.

Los narcos de Rosario también en la grieta, como si hubiese drogas malas y buenas de acuerdo de qué lado estas.

Así pasamos de la sobreactuación de una ridícula diputada haciendo notas con chaleco antibalas a la candidata nacional que, como Pepita la Pistolera, para todo promete tiros, pero cuando fue ministra (de Macri) no pudo con los cortes en el Obelisco.

Aclaré lo de Macri porque cuando fue de la Alianza ahí hubo balas que terminaron con 31 muertos en las trágicas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001.

Por supuesto que del otro lado salen los ministros de Seguridad diciendo que nos vencieron y el de la provincia que él puede en dos días, como podía Mauri con la inflación: un chasquido de dedos y ya...

Y así podemos sumar el tema que quieras, a la carta.

Ya la rivalidad River/Boca pasó al olvido como una rencilla de niños.

Hoy nada nos une ya. Nada.

NI EL ESPANTO...

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